Hoja en blanco
Solo quiero que esto sea mi casa
Tengo una adicción a las hojas en blanco.
Me gusta la sensación de ver frente a mí miles de posibilidades.
Me gusta la libertad del movimiento. Lo que no es fijo, lo que cambia, lo que me da permiso a nuevas experiencias, nuevas conversaciones, nuevos caminos, nuevos besos. La hoja en blanco es eso. Un campo de juego.
Siempre cambio de idea, de forma de trabajar, de lugar, de amor, de vida. Me gusta lo nuevo, me gustan los riesgos, me gusta saltar a lo desconocido. Creo que podría decir que soy casi adicta a esto último. Me gusta tomar riesgos y no significa que siempre me salga bien. Al contrario, llevo conmigo una gran colección de errores. Solo puedo afirmar que soy fiel a lo que tengo ganas en el momento en que tengo ganas. Y eso, muchas veces, me aleja más de lo que me acerca de las personas.
Ahora tengo los pies en la arena. En una arena suave y fina. Una arena que se siente como exfoliación natural, una arena que me deja la piel más suave. Creo que eso es importante. Lo único estable en mi vida es mi relación con el mar.
Solo quiero que esta hoja en blanco sea mi casa. Necesito algo que se sienta casa. Algo a lo que pueda volver sin dar explicaciones. Sin sentir que alguien me está juzgando por hacer lo que se me ocurre cada día. Por no mirar lo que hay que mirar, por no poner como prioridad lo que me dicen que debe ser prioridad.
El año pasado volví a mi país, volví a lo que se suponía que era mi lugar seguro. Ya nada era igual. Me dolió bastante coincidir tan poco con lo que se suponía que era mi casa. Quiero mucho a cada una de las personas de mi entorno cercano, pero al mismo tiempo me alegra estar lejos de nuevo.
Viajando me encuentro con personas que tienen una visión de la vida más parecida a la mía. Entonces hablamos de temas profundos, sentimos lo mismo en relación a nuestros amigos y familia. Es raro aceptar cómo alguien desconocido puede entenderte más que alguien de tu entorno.
Al cerrar el año me di cuenta que no fue en vano haber vuelto, como pensé en un principio. Vi a mi abuela por última vez. Falleció tiempo después que me fui.
Irma se merece un capítulo especial. Solo puedo decir que me alegro de haber grabado mi última conversación con ella, porque hablamos bastante de lo poco que ella pudo elegir en su vida. Dejé de ser su nieta favorita por ser la única de sus nietos que no se casó (era copada pero lo del matrimonio era indiscutible). Sin embargo, sé que nuestro amor fue completamente único y que me parezco a ella demasiado, aunque con la gran diferencia que yo sí puedo elegir qué hacer con mi vida. Y si antes esto me parecía un privilegio, hoy mi abuela me recuerda que no puedo desaprovecharlo ni un solo día.
Entonces eso, te escribía para ponerte al día un poco de mi vida. Para saludarte por el año nuevo. Para contarte que intentaré convertir este lugar en mi casa y que me encantaría que me acompañes.
No creo sorprenderte mucho con las temáticas. Sigo investigando sobre procesos creativos. Sigo trabajando con cultura visual, diseño y creatividad. Sigo sin querer compartir mi vida de nómade digital como aspiracional. Sigo buscando usar mi creatividad para mi vida y no solo para mi trabajo. Sigo alejandome de scrollear para tener tiempo de dibujar/escribir/crear y ahora también surfear.
Gracias por leer. Si tenés ganas de contarme en qué andas con tus procesos creativos o cualquier palabra que se sienta un abrazo, solo dale a responder.
Te dejo por ahora. Que este año no sientas miedo al ver tu hoja en blanco, que la sientas casa. Un lugar donde moverte en libertad, sin pedir permiso ni justificar cada paso.
Con amor,
Danna Manija



Gracias Danna por poner palabras a un montón de lo que me pasa <3
Que lindo volver a saber de vos y leerte nueva mente danita! Ojalá la vida te siga sorprendiendo, siempre me pareciste diferente al resto y eso es un don! Acá una fiel seguidora tuya desde las mateadas por ig.