Cómo terminé hablando con un volcán
ideas atrapadas en un volcán dormido
No recuerdo cómo llegué hasta ahí. El viento me empujaba.
No podía distinguir mi respiración de la suya. Ni mi voz de lo que escuchaba.
Intenté sacar mis ideas. Escribí, taché, dibujé, rompí. Y nada.
— No se puede obligar la lava a salir.
Caminé un poco más. Sentí mi corazón latiendo igual que el suyo: lento, profundo, tranquilo. Mis ideas y mis miedos todos mezclados, solidificados bajo la superficie.
— La belleza nace de la historia del fuego. Todo alimenta el próximo movimiento.
El viento me hizo cerrar los ojos. Algo se movía bajo mis pies, bajo la piedra, bajo la tierra. No sabía qué era mío y qué era suyo.
— La fuerza sigue bajo la superficie. Todo se mueve, aunque no lo veas.
Algo respiraba debajo y me miraba. No era mío. No era del todo mío.
Cuando abrí los ojos, seguía sola en la cima. Pero sabía que no lo estaba.
Día 65 de 365
Caminé por las paredes de un volcán inactivo y todo de repente tuvo sentido.
Me di cuenta que mi proceso creativo se siente como un volcán dormido. A simple vista parece inmóvil, pero por debajo todo se mueve. La lava y mis ideas deberían salir a la superficie, pero no lo hacen.
Golpear, empujar, forzar… nada funciona. Se siente como si tuviera algo atragantado en la garganta. Me duele, me molesta, me pesa. La lava también está atrapada como mis ideas.
¿Qué hacés cuando intentás sacar algo y solo sentís que se hunde más adentro?
Escribo desde El Valle de Antón, un pueblo formado en el cráter de un volcán inactivo que ha enamorado todos mis sentidos. Aprendí algo que ignoraba completamente: el cráter crea su propio microclima, y por esa razón, hay tanta vida, frutas, flores, fauna y vegetación colorida.
Es loco porque cuando escuchamos “volcán inactivo” imaginamos lo contrario: algo detenido, algo sin vida, algo que ya terminó de hacer lo que tenía que hacer. Aunque hay casos de volcanes que por millones de años se mantuvieron inactivos y de repente, despertaron y comenzaron a erupcionar. Entonces, de alguna manera, llamamos inactivos a los volcanes que no muestran su fuego.
Cuando pasamos mucho tiempo sin compartir nuestro trabajo en Internet, automáticamente nos llega la etiqueta de “inactiva” (y en algún momento hasta llegás a creértelo). Pero lo que este volcán dormido me enseñó es que, en realidad, cuando ya no mostramos nuestra lava ardiendo afuera
es porque estamos creando nuestro propio microclima en el cráter (:
Tomé algunos apuntes de mi conversación con el volcán:
No se puede obligar la lava a salir
Cuanto más intento apurar las ideas, más duro es el silencio. La lava también tiene su ritmo, su tiempo y yo solo puedo esperar, sentir, registrar.
Escribí hace un tiempo algo sobre la impaciencia creativa y siento que por alguna razón todo el tiempo se me olvida.
¿Qué pasa cada vez que intentás apurar algo que no está listo para salir?
La belleza nace de la historia del fuego
El volcán dormido guarda memoria. Cada grieta, cada roca, cada capa de lava solidificada registra lo que pasó: erupciones, fugas, presión contenida. Mi proceso creativo hace lo mismo.
Cada error, cada desvío, cada intento fallido, cada instante que creí perdido sigue ahí, acumulándose. Todo lo que viví alimenta lo que estoy creando. Nada desaparece, aunque no lo vea.
¿Qué partes de tu historia aparecen en lo que no está pudiendo salir?
La fuerza sigue bajo la superficie
Desde afuera parece que no hay nada. Todo está quieto. Pero debajo todo se mueve. El magma se desplaza, cambia de forma, se recalienta, encuentra grietas que se cierran, se presiona contra la corteza. Yo sigo activa, aunque la lava no se vea.
Todo el tiempo siento temblor en mis manos, nudos en mi garganta, pensamientos golpeándose en mi cabeza. Todo se mueve, aunque nadie lo note.
¿Qué es eso que sigue moviéndose adentro tuyo mientras afuera parece que todo está quieto?
La lava no sale, pero está presente.
Molesta, pesa, duele
porque el mundo solo reconoce la lava cuando sale.
Creo que de eso se trata el verdadero proceso
no cuando la lava sale
sino cuando todavía no.
Con amor,
Danna Manija





Hermoso, gracias por poner en palabras tan claras esto que se siente como atravesar de una barrera que parece eterna.. como si hubiera una forma y no se encuentra. Nadie habla de la incertidumbre del proceso creativo, de la ansiedad y de los altibajos que te hacen dudar. Gracias por ser una señal más que es por aca 💖
¡Me encantó! Gracias por llevarnos a la cima del volcán.
"No sabía qué era mío y qué era suyo."
Qué potente la analogía con el volcán dormido.
"Todo está quieto. Pero debajo todo se mueve" 💜